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Autor
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¿es esto respeto a la libertad?
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iggy |
8 temas iniciados 91 mensajes publicados veterano |
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Publicado
el 07 Octubre de 2002 a las 07:15:03
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Hola,
Ayer conté aquí cómo entré en el Opus Dei. No sabía cómo publicar un mensaje en el foro. Como me parece de suficiente envergadura este tema, vuelvo a copiar ese mensaje pero esta vez como inicio de discusión. Así será más facilmente leído.
Comienza con "hola Marukita" porque yo escribí el mensaje como respuesta a uno de los mensajes de Marukita. Lo dejo como está porque no quiero cambiar nada ahora.
Realmente he perdido el contacto con el Opus Dei desde hace años, y no sé qué cosas han cambiado. No sé si se sigue hablando de pitar a jóvenes adolescentes tal y como me ocurrió a mí. Si así fuera, me gustaría hacer lo posible para que no se cometiera nunca más la injusticia que se cometió conmigo. No busco venganza o reparación, no me gusta mirar hacia atrás, hacia la herida. Prefiero olvidar - aunque sea imposible- y vivir la vida. Pero si escribo esto, es por si a alguien le puede servir, y también por si alguien de la obra puede darme una explicación.
Gracias
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Hola Marukita,
Hoy he descubierto este foro en el que tantos ex-miembros hablan de sus experiencias, y he leído tu mensaje fechado el 11 de Septiembre.
Yo vivo en España y fui numerario durante casi 10 años. Por supuesto que me doy cuenta de que en el foro hay comentarios de gente que critica desmedidamente y que siente odio hacia la obra. Pero bueno, te diré que yo tengo algunas cosas que me gustaría que se supieran. Trataré de no hacer juicios explícitos sobre el Opus Dei sino de contar sinceramente lo que me ocurrió a mí.
Sabes? desde que salí del la obra hay algunas cosas que tengo dentro y no he comentado con nadie de la obra. Creo que conmigo se cometió una injusticia. Y temo que también se haya cometido con más chicos jóvenes como yo.
Sabes muy bien que en la obra se dice que se respeta profundamente la libertad de las personas. Pero, y te hablo en serio, después de lo que me ocurrió no sé hasta qué punto esto es cierto.
Yo era un chico de 14 años en 1983 que había estudiado desde pequeño en un colegio del Opus Dei. Así que a mis catorce años ni siquiera había tenido una amiga, no era un colegio mixto. Puedo decir que las únicas chicas con las que tenía algún trato eran mis primas. Ok, pues justo en esa edad en la que los chicos empiezan a conocer a las chicas yo empecé a frecuentar un centro de la obra. Allí iban mis mejores amigos, y recuerdo que era un lugar muy especial para mí. Es verdad que había un clima de alegría, yo aprovechaba mejor el tiempo allí y conseguía estudiar más y mejor. Además los estudiantes universitarios que vivían en ese club siempre te echaban una mano - y había varios ingenieros que sabían mucho de matemáticas-. Por otra parte me hice verdaderamente amigo del sacerdote de esa casa, que también era profesor en mi propio colegio. Además el director de ese centro era profesor de mi propio colegio también.
Bueno, pues un día de aquel año, -yo tenía menos de 15 años- , era Sábado y yo estaba en la primera comunión de un primo mío. No recuerdo como me localizaron, pero recibí una llamada de alguien de la obra y me dijo que a ver si podía pasar pronto por el centro, que querían hablarme de algo.
Por supuesto, para entonces yo asistía a los medios de formación y me llevaba muy bien con todo el mundo. Como sabes, el grado de confianza que desarrollas en un centro de la obra es inmenso, tal vez no lo pueda comprender alguien que no lo haya conocido. Bueno, el caso es que yo me presenté allí. Me llevaron a la habitación llamada "dirección" y me senté frente al mejor de mis "amigos" universitarios que vivía en aquella casa, alguien que tenía toda mi confianza y mi aprecio. Estábamos los dos solos. Me empezó a hablar de algo que me cogía totalmente por sorpresa. Me habló de mi vocación a la obra. Ya no recuerdo como fue todo o cuáles fueron sus argumentos, pero empezó a hacerme ver que Dios me pedía en ese momento entregar mi vida para lo que El quisiera. Y lo que El quería era que yo fuera numerario. Yo, la verdad, en ningún momento me había planteado aquello. A mis catorce años, disfrutaba de mis aficiones, el deporte, mis amigos, etc. y no sabía muy bien qué hacía la gente para pertenecer a la Obra, porque ni siquiera me lo había planteado. Recuerdo que lo que más me preocupaba es que si yo decía que sí, debería permanecer célibe toda mi vida: no tendría jamás novia, mujer o hijos, así que.. ¡vaya!... se trataba de una decisión importante!
Después de más de una hora, ese universitario dejó su puesto a otra persona. No recuerdo si en total fueron 3 o 4 personas las que me hablaron ininterrumpidamente. Fue una sesión maratoniana. Y me cogía totalmente por sorpresa. Las dos últimas personas con la que hablé en aquellas horas fueron el sacerdote (que ya he dicho que era un amigo especial, realmente yo tenía un afecto muy especial por él) y el director del club. Creo recordar que los únicos "respiros" que tuve fueron uno o dos ratos que pasé en la capilla, haciendo oración, tratando de poner en orden todo ese caos o ese vértigo que daba vueltas y más vueltas en mi cabeza, tratando de hablar con Jesús en el sagrario, tratando de oir algo, o "ver" una señal, una indicación, una prueba de que él me pedía dar ese paso. Yo pedía a Jesús que se moviera algún objeto, que se encendiera espontaneamente alguna de las velas sobre el altar. Algún milagrito please.
Creo que me dijeron que no me hiciera ilusiones, además ¿qué mérito tendría decidirse al ver un milagro? Me sentí un poco estúpido por eso de pedir un milagro.
Ahora que lo pienso.... te estoy aburriendo seguro.. porque seguramente has oido mil historias como esta: el relato de un pitaje.
Al final dije que sí. No descubrí ninguna señal especial, ni ninguna llamada especial dentro de mí. ¿Por qué dije que sí entonces? Supongo que porque aquellas personas me insistieron tanto -jamás personas adultas me habían hablado de aquella manera-, y para mí no eran personas cualesquiera. Yo tenía mucha confianza en ellas y además tenían influencia sobre mí. Yo era un adolescente y dos de ellos, el cura y el director eran profesores de mi propio colegio, como he dicho. Otra razón que me decidió a decir que sí, fue que en cierto momento, una de esas personas que me habló me reveló que mis amigos (unos cinco o seis), los de mi clase (con los que iba cada tarde a estudiar a ese centro), ya eran de la obra desde hacía semanas o meses. Así que me quedé con sensación de ser el último y además despistado - por no haberme enterado de nada-, algo que había que remediar cuanto antes, subiendo tarde al carro pero con dignidad y no menos valentía que la de mis compañeros.
Yo dije que sí, pero no me hablaron de ser supernumerario o ser agregado. Ni siquiera sabía qué era un supernumerario o un agregado. Al día siguiente me empecé a preguntar por qué no me habían hablado de la posibilidad de ser supernumerario ( y así poder casarme).
Como he dicho, aquella sesión continua en la que los argumentos para que me decidiera a ser numerario se sucedían uno tras otro sin parar, duró bastante. Más o menos desde las seis de la tarde hasta las once de la noche, hora en la que escribí la carta al Padre. Era tan tarde que me llevaron a casa en coche. Ya había pasado todo, ahora me felicitaban y sonreían muy contentos, yo era uno más de la familia, como un recién nacido.
Aquella tarde cambió mi vida, por supuesto. ¿Tuve la ocasión de hablar de algo tan importante para mí vida, con mis propios padres antes de decidirme? Claro que no. No vi a mis padres ni se me sugirió que los llamara, durante aquella tarde. ¿Qué hubiera pasado si no me hubieran atosigado tanto y yo hubiera ido a casa para pensar mi decisión con paz, con tiempo?
¿Comprendes mi sentimiento ahora? Han tenido que pasar muchos años, demasiados, hasta que yo he sido capaz de enfrentarme a esto y juzgar por mí mismo estos hechos. Y por supuesto hablar de ello abiertamente sin sentir una especie de pudor (se dice así cuando sientes verguenza al desvelar tu intimidad?).
Pero ahora puedo hacerlo.
¿Qué respeto hubo a mi libertad y a mi conciencia?. Yo era un chico demasiado joven como para decidir algo tan importante a contrarreloj. ¿Por qué hubo tanta prisa? Aquel día era 1 de Mayo, el mes de la Virgen, y por tanto aquel día había sido fijado -seguramente- para que yo "pitara". Los que hemos sido de la obra sabemos que en muchos casos la gente de la obra de un centro, sabe que se va a hablar a alguien de pitar y entonces asi la gente reza y ofrece sacrificios para enviar energía, o gracia a la persona que tiene que dar ese paso.
Marukita, ya ves que hablo honestamente y sin ánimo de venganza. No te juzgo a ti. No juzgo a la Obra - aunque ciertamente si la Obra está al corriente de esto o aprueba este proceder... yo estoy en absoluto desacuerdo y pienso que es inmoral-. Yo expongo estos hechos que tan bien conozco y tan bien recuerdo porque tanto me han afectado. No cuento ahora cómo fue mi vida dentro de la Obra. Ya he contado algo suficientemente importante como para discutir o aclarar cosas. ¿Qué opinas? Me interesa mucho tu opinión y ver si justificas de alguna forma lo que hicieron conmigo. Tranquila que no saltaré a tu cuello si encuentras alguna justificación. Eso sí, me gustaría que dieras alguna razón que yo intentaré comprender. Creo que he superado ya muchas cosas y soy capaz de hablar de todo esto sin sobresaltos o sin perder los estribos. Nunca los he perdido porque además soy de temperamento tranquilo.
Pero siento que se cometió una grandísima injusticia y un gran abuso conmigo. La convicción de que yo entré en la obra de una manera rara, a toda prisa y sin que yo realmente hubiera sentido una llamada especial a esa forma de vivir, es lo que a la larga me ayudó a salir de allí por entender que yo realmente no había entrado con total libertad. Y ahora después de algunos años, me atrevo a pensar y a decir que nunca debiera de haber entrado.
Tu decías a Marcelo que irse de la obra teniendo vocación debe ser lo peor que puede suceder. Yo te digo que estar dentro sin tener vocación puede ser muy muy malo, e incluso si años mas tarde consigues salir, no hay manera de recuperar esa parte de tu vida que te han quitado.
Gracias por leer todo esto y por tu respuesta. Espero que no te importe que envíe este mismo mensaje al foro, así me ahorro tener que contar todo otra vez. Si me respondes, puedes hacerlo en el foro. Si decides responderme solo a mí, puedes confiar en que no publicaré tu respuesta en el foro.
Saludos y gracias por tu atención
Iggy
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| Lola2002 |
12 temas iniciados 179 mensajes publicados veterano |
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Publicado
el 07 Octubre de 2002 a las 15:40:29
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(Pego acá este mensaje que ya publiqué en otro lado, para seguir el tema ordenado)
Iggy, tu relato del "pitaje" no tiene desperdicio..Así es!, para los que preguntaban si es que hay coacción, y para los que decían que es fruto de una decisión libre...Saquen sus conclusiones...
Es verdad que uno pide pitar, pero bajo esas circunstancias...
Bienvenido Iggy!
Lola
icq: 172943141
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| Invitado |
44 temas iniciados 377 mensajes publicados veterano |
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Publicado
el 07 Octubre de 2002 a las 23:24:35
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(yo tambien pego el mensaje que coloque en el otro foro para seguir con orden, ok?)
Iggy:
tu mensaje es conmovedor.
padres y madres que leen este foro y llevan a sus hijos a clubes del opus dei a hacer lo que llaman "actividades extraescolares": es muy probable que a sus hijos les pase lo que a Iggy. si ustedes estan convencidos de que el opus dei es un modelo de vida a seguir, siganlo, pero POR FAVOR, no inmiscuyan a sus hijos menores de edad en esto, a pesar de que les hayan dicho a ustedes que "si los hijos tienen vocación hay que respetarsela". los padres son los principales responsables de acercar a sus hijos a un lugar asi en el que una personas CON MUY BUENA FE, eso si, hacen un daño fatal a menores de edad.
pax ( al opus dei como institucion) |
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| iggy |
8 temas iniciados 91 mensajes publicados veterano |
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Publicado
el 09 Octubre de 2002 a las 05:06:21 
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Gracias Lola,
En efecto das con la palabra clave: "coacción". No me vino a la cabeza y creo que no la empleé ninguna vez en mi mensaje, pero resume bien lo que traté de decir.
Me alegro mucho de haber contado mi historia aquí. Necesitaba hacerlo. Aquí es muy fácil ya que nadie te ve y puedes mantener tu identidad en secreto. Pero yo diría aún más: aprendes a perder el temor a hablar de ello. Y esto, más que recomendable es necesario, de verdad. Yo jamás me había quejado de aquella coacción a nadie, era algo que llevaba guardado dentro desde el 83, ¡casi veinte años!. Aquí por fin he abierto ese tapón que encerraba unos humos muy negros. Ahora, la verdad, me siento muy capaz de decir esto en cualquier sitio y en voz alta si hace falta. Me siento libre, no me siento amargado o vencido ni mucho menos. Me sentiría totalmente humillado si yo siguiera aún dentro de la obra con miedo a enfrentarme a esto o pedir explicaciones, algo que nunca se me pasó por la mente hacer cuando estuve dentro. Ahora me siento muy bien. No exijo disculpas ni nada parecido, me basta con conservar mis valores, mi honestidad, mi corazón, algo que debo agradecer a Dios. ¿Cómo voy a quejarme todavía si hay muchos que sufren o han sufrido muchísimo más que yo? Yo al menos tuve la suerte o el coraje de enfrentarme a mi problema. Estoy contento, y muy tranquilo, tengo paz. Otros seguramente continúan sumisos toda su vida y viven un guión que no les había tocado vivir,sino que otras personas les impusieron.
Puedo mirar a los ojos a cualquiera, a cualquier director,consiliario, o al mismísimo padre, y serán ellos tal vez quien tengan que apartar su mirada de la mía, pero no seré yo.
¿Dónde reside la dignidad y el honor de las personas? |
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| iggy |
8 temas iniciados 91 mensajes publicados veterano |
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Publicado
el 15 Octubre de 2002 a las 01:01:17 
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Recuerdo que poco después de pitar, un día le pregunté al subdirector del centro -la persona con la que yo hacía la charla fraterna (una conversación semanal con un hermano laico, no con el sacerdote, en la que dejas tu alma al descubierto y das cuenta de lo que haces o dejas de hacer)- si una persona que pierde la vocación, o sea, una persona que abandona el o.d. se condena para la eternidad.
Seguramente, más que por mí mismo, lo pregunté porque yo iba viendo como algunos de mis compañeros abandonaban y dejaban el o.d.
Pero al recordar esto hoy en día, me quedo perplejo y pienso cómo es posible que yo estuviera tan "perdido" o "engañado" como para preguntar eso. Tenía entonces quince años y era un recién llegado al o.d.
Sin duda por causa de mi ignorancia y también porque en la obra se nos inculcaba que perder la vocación era lo más terrible que podías imaginar.
Recuerdo que me contestó que no, que abandonar la vocación no era en sí mismo algo que acarreara la condena al infierno. Pero que una persona que ha tenido algo tan grande, tan sagrado entre sus manos, una persona que ha sido capaz de tirar ese regalo de Dios... pues no es de extrañar que luego se hunda, pierda todo lo demás y finalmente se condene.
Sobran los comentarios.
Iggy
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| Lola2002 |
12 temas iniciados 179 mensajes publicados veterano |
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Publicado
el 15 Octubre de 2002 a las 04:30:35
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Eso es para mí la peor manipulación...el terror a perder la vocación, porque ya nunca más vas a ser feliz, todos los que se fueron tienen una vida desdichada (eso es lo que se deja ver "entrelíneas" de los ex), por no haber sido fieles...
Y eso te tortura, porque te das cuenta que no sos feliz adentro, pero no te permitís pensar en la posibilidad de serlo afuera...
Gracias a Dios ´cuando a mí se me presentó ese dilema, empecé a mirar el mundo con los ojos abiertos, y ví que había miles de personas buenas, santas y felices, que no eran del opus...Y me tiré a la pileta...(o sea, me salí, no me importaba, ya no me creía el cuento)...Y soy mucho más feliz que antes, porque me siento libre!!!! Y Dios me sigue amando y yo a ÉL!!!!!
NO SE DEJEN ENGAÑAR...El opus no es el único camihno (parece una idiotez lo que digo, pero el que pasó o pasa por esta situación me entiende!)
Besos a todos!     Lola
icq: 172943141
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| iggy |
8 temas iniciados 91 mensajes publicados veterano |
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Publicado
el 23 Octubre de 2002 a las 03:17:50 
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Hola de nuevo,
No llegué a contar en el relato de mi pitaje que aquel año, en mi centro, nos hicimos de la obra un buen número de jóvenes, todos de mi edad más o menos, y bastantes de ellos de mi misma clase -como ya relaté-.
Además de los 6 o 7 numerarios de mi propia clase -chicos de 14 o 15 años- aquel año pitaron otros jóvenes de otros colegios. Así que en el centro nos reuníamos un buen puñado de jovenes -alrededor de 15 (contando solo los de mi promoción. Había muchos otros de cursos superiores)
Bueno, pues de todos aquellos, una buena parte se salió a los pocos años, y me consta que hoy en día sólo uno de ellos sigue de numerario. Todos los demás acabamos saliendo. Yo fui uno de los que más duró, unos 9 años.
No llegué a conocer exactamente en qué condiciones de presión o coacción mis compañeros pidieron la admisión. Tampoco quiero negar que alguno la pidiera después de unos días de reflexión en calma. Pero no lo creo. Sabiendo lo que se hizo conmigo, no creo que con los demás, a la junta directiva del centro les entraran repentinos escrúpulos de conciencia. Supongo que ellos pensarían que cuantos más jóvenes pitaran (eso sí, cumpliendo un mínimo de requisitos básicos) pues mejor.
Esto quiero explicarlo bien . Marcelo decía en un mensaje:
"La vocación es llamada de Dios. Nadie puede dar ni retirar la vocación, sino el Señor"
Una cosa es sentir una llamada de Dios -yo eso no lo he sentido yo, pero recuerdo que el fundador del O.D. sintió barruntos de su vocación durante algunos años; no sabía qué era pero sentía una llamada- y otra cosa bien distinta es que en cuestión de unas horas te pongan una vocación como quien te pone un sombrero o un escudo en la solapa: por decreto.
Estoy seguro de que en el fondo esos directores piensan: bueno, este chaval tiene virtudes, estudia, es simpático, su familia nos da garantías (posición social, hogar cristiano, etc) y puede llegar a ser un numerario fiel el día de mañana, más vale que entre ahora y no se pierda en los años que estan por venir (edades 15, 16, 17, 18 años...) con amistades, novias, etc. Si no tiene vocación y no se adapta a este tipo de vida, ya se saldrá; pero por si acaso vamos a plantearle ya la vocación y tratar de que entre y se quede. Además, necesitamos crear un ambiente positivo y un pitaje es siempre un gran impulso para todos. Todo el centro se llena de alegría y energía y todo funciona mejor. Al contrario, cuando pasa mucho tiempo sin que nadie pite en el centro la gente se empieza a hacer muchas preguntas: ¿qué hacemos aquí? ¿por qué nadie pita? ¿somos tan malos apóstoles de Jesucristo? ¿Hay algo que estamos haciendo mal y por eso Dios no envía vocaciones? ¿Debemos ofrecer más sacrificios? ¿Es un periodo de prueba del Señor?
Como veis, la gente se podría volver paranoica -exagerando para que se me entienda- Ello podría generar un clima de desánimo y tal vez alguno de los ya numerarios -tal vez ese que no tiene las cosas muy claras y se le ve un poco triste o vacilante- se llegue a preguntar cómo es que fue a parar allí, o plantearse dejar el O.D.
Y claro, la solución es un pitaje a tiempo. Y si vienen dos o tres, mejor porque eso crea muy buen ambiente, hay celebraciones, y así funcionan muchas cosas en el O.D. a base de "buen ambiente". Si al cabo de los años estos chicos -yo y mis compañeros- se salen... allá ellos, (son libres), pero mientras estén dentro podran aportar cosas - no solo dinero- sino echar una mano, hacer número...
Espero haberme explicado bien. No digo todo esto de manera malévola o cínica. Lo digo a la luz de la evidencia: tantos jóvenes que pitaron y cómo pitaron... yo no me creo eso que dices, Marcelo, de que la vocación la da Dios o la retira él. No en el O.D.
En el O.D. hay mucho más pragmatismo sobre la vocación, y sin ningún tipo de escrúpulos, gente "que tiene un especial don de Dios porque son muy santos o muy listos", "saben" con certeza si tienes vocación aún cuando solo seas un joven de 14 años.
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